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Ruidos y cuadrinos

Anotación

Megaanotación: Queen & Country de Greg Rucka y sus locos seguidores

Hace unos años DC no parecía tener las ideas muy claras respecto el destino que quería dar a sus personajes, pero de vez en cuando sonaba la flauta. Dos guionistas consiguieron cierto nombre en los Bat-tebeos: Greg Rucka y Ed Brubaker. Entre ambos hicieron lo más difícil, historias buenas que justificaran al menos en parte la existencia de la más estirada linea editorial de la industria yankee. Es más, consiguieron darle coherencia e incluso -parecía- un caracter propio, más oscuro que el típico tebeo de superhéroes. Batman y Detective Comics eran bastante potables, el dibujo era horrible y los crossovers infinitos; pero Batman al menos era un detective, e incluso en los peores casos se dejaban leer. Catwoman tiene una primera parte excelente, con Darwin Cooke y Cam Stewart entre otros. Gotham Central (a pachas o cada autor por separado) es la más personal, la mejor y también la que han cancelado (aunque 40 números no son para esconder la cabeza en la arena precisamente). Por suerte Michael Lark estará pronto en Daredevil.

Estos tebeos son los que pusieron a estos señores en boca de la afición, pero los que a mi me gustan son Sleeper del Bru y Phillips, y a muy poca distancia Queen & Country, de Rucka y quien toque ese día. Alejados del universo DC (que a mi particularmente no me aporta nada), son obras más personales. En ambas los escritores lo dan todo de sí mismos, y más libres para escribir qué y cómo quieren consiguen cómics redondos.

Por cierto que el destino de estos escritores no podría ser más dispar y a la vez más parecido. Greg Rucka cuenta con el apoyo de los editores en DC, que le dieron el mando de Wonder Woman y Superman, luego de una de las miniseries del maxievento Infinite Crisis y tras éste ha quedado como una de las cabezas importantes entre los escritores (Supergirl parecerá una mierda, pero es uno de los éxitos de ventas de la editorial) Personalmente me parecen tebeos fallidos, a veces mediocres, en algunos casos un coñazo insufrible. A Brubaker por el contrario le hicieron más bien poco caso: su Batman dio paso al truño de Lee/Loeb Hush, una historia con más agujeros que un paquete de Filipinos con un villano ¡con gabardina! ¡Y la cara vendada! ¡Y lluvia!. En Catwoman le tocó bailar con la gorda lisiada y cuyos tiempos pasados fueron mejores, esto es, Paul Gulacy. Como además parecía que entre tanta crisis, 52, Rucka, Waid, Johns y Morrison no contaban con él para el futuro, acabó firmando para Marvel e incluso dejando la que era su favorita, Gotham Central. Lo que se ha podido ver, a falta de Daredevil con Lark, es más superheroico, aunque con un toque oscuro marca de la casa, y bastante digno. Así que también parece que cuenta con el apoyo de los editores (DD, X-Men, Capitán América), pero en la competencia y con mejores resultados.

Vale, ahí queda eso como introducción. Mmmm. Queen & Country, pues.

Esto no es una pipa, es un cómic de espías

Entre James Bond (el agente secreto como fantasía de poder) y La Casa Rusia (Mucho de casualidad, improvisación y manipulación de inocentes... ¿Espionaje crepuscular?) se puede encuadrar este cómic. Cada historia es fundamentalmente realista: la compleja personalidad de los personajes, los juegos de poder, las dificultades técnicas y legales de las misiones, las implicaciones legales y políticas... sinceramente, no tengo ni idea si el espionaje es como aquí lo relata o si se ha documentado bien, pero es verosimil. No obstante, no pretende ser una descripción exacta del día a día del espionaje ni un relato costumbrista: aquí Rucka tiene su propia agenda, entretener y enganchar al lector, y un medio con limitaciones, una publicación serializada con continuidad de situaciones y personajes. Tiene por tanto que forzar la mano del lector y encadenar una misión tras otra, variadas y en localizaciones distintas mientras desarrolla a los protagonistas con conflictos personales y subargumentos. A la larga ésto puede comprometer la integridad de la historia. Algo parecido le pasa a la serie 24, que por bien hecho que esté cada capítulo, después de varios provoca un Vaaaaaaaaa ¡venga hombre! Y qué más... generalizado del público. En Queen & Country mantiene un delicado equilibrio entre lo creible y lo emocionante; y tras leer de un tirón varias historias, aunque siendo consciente de la realidad no puede funcionar así, te tragas esas imperfecciones con gusto. Para mí es un testimonio del buen hacer de un narrador que deriven no en crítica y alejamiento de la obra, sino en voluntaria suspensión de la incredulidad.

Los bastar... digo, los personajes

Si por algo da auténtico gusto leer este tebeo es por lo bien acabados que estan todos los personajes que pululan por sus páginas. Tienen su propia y distintiva voz desde el principio, pero es a través de sus acciones que ésta se va matizando. Como a las personas reales, se los conoce poco a poco, y a través de apariencias y medias verdades se descubre que no siempre es uno como dice ser... y a veces lo es más de lo que se querría admitir.

Especialmente simpática resulta la protagonista, Tara Chace. Es un agente extremadamente eficaz con una vida personal entre desastrosa e inexistente. Es la mejor tiradora de su grupo, pero un asesinato le provoca serios problemas psicológicos. Es una niña bien criada en los centros más selectos que acaba en el empleo más sórdido que puede haber. Es un cúmulo de contradicciones que sale adelante a base de mucha voluntad, muy mala leche, una lengua afilada e ingentes cantidades de tabaco. ¡Cómo no va a ganarse al lector! Astutamente Rucka compensa a Tara con el resto del elenco de la Sección Especial. Cada uno con sus neuras, no profundiza tanto en ninguno, y quizás por eso en general parecen más equilibrados que la protagonista. Eso sí, todos gastan muy mala uva. Y fuman. Fuman. ¡FUMAN!.

Importantes como son los personajes, la trama de las historias es siempre independiente de los mismos. No hay oscuros secretos ni desenmascaramientos sorprendentes; sin embargo, se va conociendo más de su pasado a lo largo de la serie al aparecer una amiga de la infancia de la protagonista, su madre... o con los especiales Queen & Country: Declassified, que ahondan en los secundarios con historias ambientadas años atrás.

En capítulos anteriores

Me está quedando un fardo de cuidado. No tengo imágenes, así que no voy a pararme a hablar extensamente del dibujo. Por resumir las historias que me he leído hasta ahora:

  1. Operación: Tierra rota, con Steve Rolston (¡y portadas de Tim Sale!). El arco de presentación comienza con una misión en Kosovo y las consecuencias que acarrea. Se centra más en el personaje de Tara Chace (es el involuntario centro de la historia) y en las disputas entre distintas agencias de inteligencia. Aunque la historia tiene pulso se le puede achacar un final un tanto brusco e insatisfactorio. Por lo demás, como presentación de los personajes, su vida y el planteamiento de la serie funciona perfectamente. Respecto al dibujo, para qué repetirme.
  2. Operación: Lucero del alba, con Brian Hurtt. Para compensar la primera historia (y la inmediatamente posterior), una misión de aparéntemente menor empaque. Con la búsqueda de una lista de colaboradores como hilo conductor narra una clásica historia de actuación clandestina pero en público en un territorio hostil: el Afganistán talibán. Con Tara apartada de la acción profundiza más en su experiencia personal y en cómo le influye el trabajo. Brian Hurtt tiene un estilo más suelto que Rolston, no tan expresamente cartoon para las personas ni tan detallista; pero al igual que aquel ambienta perfectamente la acción, es un narrador muy claro y se las arregla especialmente bien en páginas muy densas.
  3. Operación: Bola de cristal, con Leandro Fernández. La historia más compleja publicada hasta ahora, y también mi favorita. La investigación a contrarreloj de una conspiración terrorista, diplomacia y politiqueos, problemas dentro de la misma agencia, la CIA, el GIA, Sudán, Roma, Alemania, Irak, interrogatorios, tiroteos... es la más parecida a una buena película de acción -o lo que debería ser una buena película de acción- y cuenta con un dibujante muy peculiar. Leandro Fernández es de la escuela de Eduardo Risso, sombras eternas y fuertes contrastes. El menos realista de los dibujantes hasta el momento (que formidables narices, que adlianas muecas de rabia, que pneumáticas tetas le coloca a Tara) destaca sin embargo en las escenas de acción, de las que esta historia va sobrada.
  4. Operación: Blackwall, con Jason Alexander. Una historia más breve y menos intensa, pero de contenido poco habitual. La cara menos glamurosa del espionaje, defender los intereses económicos del país por medio de chantaje. A pesar de un planteamiento interesante la historia no acaba de despegar. El dibujo es muy bonito, realista pero no esclavo de la realidad, con líneas quebradas y manchas de tinta dominantes, como un cruce entre Sean Phillips y Jae Lee. Sin embargo a veces es un poco estático, falto de intensidad y de movimiento.

Reina y Nación... alidad... Realidad nacional...

En españa Norma ha publicado estos cuatro tomos, en una edición digna y cara. Lo normal en esta editorial, vamos. En algun lado he leído que iban a publicar los especiales Declassified, así que es de esperar que continuen con la serie madre. Lo que no sé es si también editarán las novelas -Norma ha editado otros libros de prosa de Greg Rucka- que se intercalan entre dos arcos, parece que son bastante importantes. En cualquier caso, con al menos tres arcos más, tres Declassified, dos novelas y Rucka aparentemente más liberado ahora de proyectos DC que nunca, es de esperar que a Queen & Country le quede cuerda para rato

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